Entrevista al inventor de TENGA vol.01Acerca de Koichi Matsumoto

A continuación ofrecemos la traducción a una entrevista publicada en 2009 al presidente de TENGA Co., Ltd., Koichi Matsumoto. Algunas fechas se han adaptado para mostrar el crecimiento de la empresa hasta 2015.

¡Las últimas cifras muestran que la marca TENGA ha vendido 40 millones de unidades en más de 40 países de todo el mundo! Cuéntanos cómo comenzó todo, ¿de dónde salió la idea de TENGA?

Koichi Matsumoto (en adelante, KM): Me gradué en la facultad de mecánica con 20 años, en lo más alto de la burbuja económica en Japón. Empecé tuneando vehículos de lujo, como Lamborghinis y Ferraris. Era lo que se llevaba en aquella época. También trabajé con coches antiguos, importándolos, desmontándolos y volviendo a montarlos según los deseos de cada cliente. Se pagaba fatal y algunas decisiones de gestión equivocadas llevaron a la empresa a la quiebra. Recuerdo que en el peor momento estuve casi medio año sin cobrar, viviendo en mi coche o durmiendo en el suelo de la fábrica de un amigo.

¡Suena duro!

KM: Pues sí, pero el trabajo me gustaba. No lo hacía por dinero. Creaba coches únicos y lograba alcanzar la perfección. Hacía felices a los nuevos propietarios y eso me bastaba como recompensa. Estaba muy orgulloso de lo que hacía. Pero con el tiempo tuve que reconocer un par de cosas: era imposible que continuase viviendo así. Regresé a mi casa de Shizuoka, en el centro de Japón, y conseguí un trabajo vendiendo coches de segunda mano. Hasta entonces, había trabajado de chico para todo: mecánica, ingeniería, ventas y dirección. Aunque en mi nuevo puesto me centraba en las ventas, utilizaba mis conocimientos expertos en coches para explicar con todo detalle los entresijos de cada vehículo, los pros y los contras… Era claro y sincero con los clientes, y gracias a eso, creo, pronto me convertí en el mejor vendedor del concesionario.

¡Guau!

KM: Ahí es cuando recibí mi primer sueldo decente. Todo lo contrario a no tener ni para pagar el alquiler. El sueldo, las comisiones y las otras ventajas por ser el mejor vendedor estaban genial, y mi vida empezaba a estabilizarse, pero no podía quitarme esa extraña sensación de la cabeza: vender coches estaba bien, pero echaba de menos el acto de crear. Como he dicho antes, cuando tuneaba y ensamblaba coches, no había dos iguales. Mi corazón me decía que quería crear cosas nuevas, cosas que nunca antes habían existido, cosas que la gente necesitara. No tenía ninguna idea concreta, simplemente necesitaba crear.

¿En el colegio te gustaba la plástica?

KM: ¡Por supuesto! ¡Yo diría que era el mejor! *Se ríe.* Me pasaba el día dibujando, desmontando los objetos a mi alrededor… Mis notas en las asignaturas de artes y plástica siempre eran las más altas.

Entonces, ¿podríamos decir que algo reavivó tu pasión por la creación?

KM: Yo no diría “reavivar”, porque esa pasión nunca desapareció, simplemente reprimí esos sentimientos mientras me dediqué a las ventas. No me malinterpretes, no es que no me gustase vender coches: es un trabajo estupendo y con las ventas conseguí hacer feliz a mucha gente. Pero, sinceramente, “vender” y “crear” son dos cosas totalmente distintas. Como ya te he dicho, es un sentimiento muy profundo que no puede reprimirse. ¡No sabría cómo explicarlo mejor!

¿Tenías algún plan o una visión de lo que querías crear?

KM: En absoluto. Como mi objetivo era crear algo nuevo, comencé a investigar lo que había en el mercado en aquellos momentos. Busqué en la electrónica, las herramientas de bricolaje, los accesorios para coches, todo lo que tuviese la etiqueta “Made in Japan”. Vi muchos productos y algo me llamó la atención: cada uno de ellos incluía como mínimo una innovación, una función o un elemento de diseño revolucionario que hacía que destacase entre el resto. En ciertos productos, es indispensable ver los carteles o leer sus características. Por ejemplo, un televisor puede presumir de “pantalla LED en color, negros más ricos y nítidos”: las características y funciones se indican con claridad y se destacan. Pero luego hay productos que son como expositores: apenas necesitan explicación y se diferencian por el precio, solo por eso ya sabes cuál es el mejor. En cada mercado, cada producto tiene su carácter específico y su nicho de mercado. Sin embargo, de los productos que observé, casi todos llevaban el nombre de una marca/empresa y su servicio posventa era fantástico. Creo firmemente que ese es uno de los grandes valores de un producto Made in Japan.

¡Resulta muy esclarecedor!

KM: Esta investigación fue a lo que me dediqué fuera de las horas de trabajo. Me pasaba el día caminando por las tiendas, estudiando todo tipo de productos y sacando mis propias conclusiones. Un día decidí echar un vistazo a una tienda con productos más “adultos”. ¡Hacía años que no entraba en una! Siempre había pensado que los juguetes sexuales eran divertidos, así que decidí observarlos más de cerca. Sin embargo, en cuanto llegué al área de juguetes sexuales, me sentí incómodo. “Hay algo que no me gusta…” Y supe de inmediato de dónde venía esa sensación.

El nacimiento de TENGA